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Contundente actuación inspectora contra la explotación laboral en el cítrico valenciano

Contundente actuación inspectora contra la explotación laboral en el cítrico valenciano

La Inspección de Trabajo de Valencia, en una compleja actuación en equipo desarrollada a lo largo de varios meses, ha conseguido acreditar la existencia de cesión ilegal de trabajadores entre once empresas de trabajo temporal y ocho empresas citrícolas, en el marco de la campaña de recogida de la naranja de los años 2015 y 2016.

Los almacenes de naranja venían recurriendo a empresas de trabajo temporal para un trabajo que forma parte de la actividad normal de la empresa, por lo que estos trabajadores deberían ser fijos discontinuos. No sólo eso: los trabajadores cedidos no estaban sometidos al control de la empresa usuaria, al fijarse el precio con la ETT sobre la cantidad recolectada y no en función del tiempo trabajado. Las ETTs facturaban globalmente, sin especificación de los trabajadores que intervenían en las tareas de recolección, sin registrar siquiera en una base de datos los días trabajados por los trabajadores cedidos.

El personal inspector tuvo que comprobar, a partir de las entradas en báscula del producto recolectado, que la cantidad abonada por los almacenes a las ETTs era muy inferior a la que hubiera tenido que abonar a los trabajadores propios en concepto de salario, tanto si se pagara con la modalidad «a destajo» como la de «a jornal». Los trabajadores, en definitiva, cobraban muy por debajo del convenio colectivo.

Se ha calculado un ahorro de costes laborales del cincuenta por ciento, así como un total de 9.915 trabajadores afectados.

Con esta actuación inspectora, ahora los trabajadores afectados tienen la opción de denunciar a las empresas y reclamarles el abono de la diferencia no percibida por esta operativa fraudulenta.

Desde UPIT, nuestra sincera felicitación a las y los compañeros inspectores que han desarrollado esta compleja actuación.

Noticia en prensa escrita, aquí.

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19 thoughts on “Contundente actuación inspectora contra la explotación laboral en el cítrico valenciano

  1. José

    Las mas defraudadoras son las de Adrián Esbri Plasencia, Bonacasafruit Ett, La plana 2015 Ett, y algunas más, se aprovecha de la falta de recursos de la gente aprovechando la situación de los mismos para incumplir el convenio y pagar muy por debajo del convenio, en muchos de los casos no existe niingun tipo de contrato, burla todos los mecanismos ante inspección de trabajo y seguridad social. Yo trabajé para el y es un estafador en toda regla, vive a costa de la necesidad de la gente.. Un sinvergüenza.

  2. Ramon66

    El Ayuntamiento de Almenara ha remitido una carta a las distintas empresas citrícolas de la localidad con la finalidad de que puedan contratar a vecinos desempleados. En dicha carta, la alcaldesa de Almenara, la socialista Estíbaliz Pérez, explica a los gerentes de dichas firmas que es “esencial tratar de ayudar a paliar los efectos de la crisis que supone el paro que afecta a muchos vecinos de este municipio”.

    El consistorio pretende que, ante la próxima campaña de naranja, que arrancará a finales del mes de septiembre, “si necesitaran aumentar la plantilla, podrían salir beneficiados muchos vecinos”. “Por ese motivo, quisiera manifestar mi convencimiento de la importancia de la colaboración entre el consistorio y las distintas empresas. Quiero recordar que este Ayuntamiento cuenta con una bolsa de trabajo, donde están inscritos la mayoría de parados, que han sido contratados por el propio consistorio, como por cualquier empresa que se haya establecido en esta localidad”, indica Pérez en la misiva.

    Por otra parte, además de fomentar las contrataciones locales y apoyar a los vecinos, también se busca con esta apuesta frenar el “abuso de las empresas de trabajo temporal (ETT)” en esta época de crisis. “Aunque sea legal, vemos que los vecinos de Almenara salen perjudicados, pues las condiciones laborales y económicas tanto para los collidors como para las mujeres que van a los almacenes no son las ideales, pues se puede decir que se está convirtiendo en la esclavitud del siglo XXI”, lamentó al alcaldesa.

    En la carta remitida a las empresas citrícolas locales se hace hincapié en que, si la colaboración del Ayuntamiento ha sido posible con empresas foráneas, “con más facilidad podremos entendernos con todas las empresas de Almenara”. “Intentar que la generación de empleo, que supone la campaña de naranja, redunde en beneficio de trabajadores locales, sería muy positivo para todos y se mejoraría la economía de las familias, que afectarían muy positivamente al consumo interno”, añade la alcaldesa.

    La dirigente socialista insta a los responsables de las distintas empresas a establecer, conjuntamente, los parámetros necesarios que posibiliten la contratación de trabajadores de Almenara. H

  3. Las Kellys

    Debido a la situación laboral tan precaria que padecemos decidimos alzar nuestra voz ya que no se ponía remedio por parte de quien correspondía.

    Las Empresas de Trabajo Temporal (ETT) están haciendo estragos con las camareras de piso ya que emplean un convenio inferior al de hostelería. Les aseguran seis horas pero no son reales en nóminas ni en contrato: echan ocho y hasta diez horas, las cuales son horas que ni cotizan ni remuneran.

    Por otro lado los contratos de seis horas no incluyen manutención, por lo tanto trabajamos sin comer. Les exigen que terminen su ratio de habitaciones porque de no ser así responden con el despido.

    Pedimos la regulación de la carga de trabajo, que nos reconozcan enfermedades derivadas de nuestro trabajo y una jubilación decente.
    Firmado: Las Kellys

  4. CCOO

    CONTUNDENTE INVESTIGACIÓN POR PARTE DE LA ADMINISTRACIÓN EN VALENCIA Y CASTELLÓN

    Valencia, España.- La explotación laboral en España es una realidad y está permitida. Más de 20 mil indocumentados, principalmente africanos y latinoamericanos, trabajan en condiciones de esclavitud en los campos de la Comunidad Valenciana, situación que se replica en toda la geografía del país ibérico con el beneplácito de las autoridades.

    Durante seis meses, en la temporada de cítricos, miles de personas recogen mandarinas y naranjas que se exportan a Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y otros países del mundo sin que exista un interés que regule la procedencia de las frutas. España exporta miles de toneladas anualmente provenientes de trabajadores explotados, presas de mafias que se aprovechan de la necesidad de extranjeros que se encuentran en el “limbo legal” y en indefensión por falta de apoyo del Estado español y sus políticas de derecha.

    Valencia mantiene el liderazgo en producción de cítricos en España, con más de 3 millones de toneladas producidas cada año, y para lograr ese número de producción, existe una red ilegal de Empresas de Empleo Temporal (ETT) que, en complicidad con comercios, empresas usuarias y almacenes, han hecho del sector agrario un sitio ideal para violentar los derechos laborales y humanos de miles de migrantes.

    Soledad Montaner Huercio, responsable del Sector Agrario y Contratación de la Federación de Industria de Comisiones Obreras (COOO) del País Valenciano, es clara: “Desgraciadamente sucede con aquellas personas que tienen necesidad de renovar documentación para permanecer en España. Las personas extracomunitarias de países sudamericanos y africanos son las más explotadas y están en peores condiciones. La gente tiende a tragar con aquello que le están ofreciendo para renovar esa documentación o se quedarían en situación ilegal (sin papeles)”.

    “Te calles, te portas bien y eres bueno, o por el contrario no vas a tener días suficientes para la renovación de la documentación, porque en España es necesario haber trabajado cierto número de días en el último año (para hacer el trámite)”, puntualiza.

    Montaner explica que la explotación “no existe solamente con los trabajadores de esta naturaleza”, ya que proliferan las Empresas de Trabajo Temporal ilegales y últimamente han proliferado en el sector agrícola. Es decir, “se les está dando autorización a todo el mundo y ahí es donde se están creando una serie de mafias”.

    “En la gran mayoría de estas ETT o falsas ETT, los administradores únicos suelen ser personas extranjeras, en su mayoría de países de Este, que son quienes contratan, por decirlo de alguna manera, al personal para luego cederlos a los comercios o empresas usuarias”, y continúa:

    “Incumplen con lo que marca el convenio colectivo, les hacen comprar tijeras, les hacen comprar los equipos de protección, y si no pagan, no se los dan. Muchas veces los hacen firmar que los han recibido cuando no es cierto. Pueden estar trabajando 8 horas en el campo para recibir entre 12 y 20 euros. Hacen entre cien kilómetros y muchas veces no cobran ni un céntimo de ese desplazamiento, o lo que es peor, contratan a una serie de cabos de cuadrilla que llevan su propia furgoneta en la que caben 10, 12 personas, a los cuales encima les cobran por llevarlos a trabajar. Es, ‘tu vienes conmigo porque yo te obligo y cuesta 7 euros todos los días’, y si no van en la furgona no pueden ir a trabajar. Esto obviamente es una coacción, una explotación laboral hasta el punto que las personas tienen auténtico miedo”.

    La forma de operar de las falsas empresas de empleo temporal o de los captadores de trabajadores migrantes es pública y está a la vista de todos. A través de páginas de Internet, como Milanuncios.com, se leen mensajes como: “Busco gente para la naranja y mandarina. Con papeles en regla y vehículos. Se paga 1.35 la caja. Latinos”.

    “Soy de las personas que van al campo y me he encontrado una parte que recogía para la empresa usuaria y otra parte que recogía, dentro del mismo campo, para una empresa de trabajo temporal, los dos cogiendo para el mismo comercio, y unos cobrando la mitad de los otros. Esto es habitual. Pero el tema es bastante más grave, porque las empresas usuarias, es decir, los almacenes, los comercios, que tienen su plantilla de fijos descontinuos, de los que cada vez hay menos porque los están cubriendo las empresas de trabajo temporal, son perfectamente conocedores de lo que está sucediendo”, refiere Montaner, y agrega:

    “Están contratando a estas ETT fraudulentas, los están contratando explotadores de personas, sabiendo a la perfección que están explotando a esta gente. El año pasado, la inspección del trabajo llegó a levantar infracciones por tres millones de euros a empresas usuarias y a ETT, sanciones que fueron recurridas y que, incluso, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana ha tumbado parte de esas sanciones. Tenemos una justicia que, como caiga en un tribunal conservador, de derechas o antisindical, al final las sanciones quedan en cero euros”.

    Aunque existen denuncias por parte de comisiones obreras que buscan frenar a las empresas de trabajo temporal, “no pasa nada”, refiere Montaner. “Al día siguiente se montan otra con otro nombre o pagan los 300 mil euros de sanción porque lo recuperan en un mes. “Como viven de robar a los trabajadores, las sanciones realmente les da exactamente igual”.

    En la Comunidad Valenciana existen 70 mil recolectores regulados, trabajadores fijos discontinuos. Un 40 por ciento más son contratados por ETT de manera irregular, por lo que “unos 20 mil trabajadores están sufriendo lo indecible en los campos valencianos”.

    En una jornada de entre 5 horas y media y 6, que es la que marca el convenio colectivo, un trabajador agrícola ganaría de entre 70 y 100 euros, pero son los mínimos. “Podemos estar hablando de una decena de empresas que cumplen la legalidad en un montante de casi 400 que hay en el País Valenciano”, y subraya Montaner:

    “¿Qué sucede con las ETT? Incumplen el convenio de forma sistemática. Para ellos el convenio no existe, el año pasado las ETT se pusieron de acuerdo en una serie de tablas y para ellos no existen las variedades de cítricos. Ahí los trabajadores siempre van a destajo y no contemplan el salario hora en ninguno de los casos, da igual cómo esté el campo, por eso digo que se pueden llevar a casa entre 12 y 20 euros después de 8 horas, más el tiempo empleado en el desplazamiento”.

    Lo terrible de la situación es que existe una “convivencia” entre almacenes y empresas usuarias, quienes comercializan los cítricos. Las ETT llevan el producto a estas empresas y posteriormente se exporta a Estados Unidos, Rusia, al centro de Europa, Inglaterra, Alemania, países que supuestamente tienen una regulación óptima para los trabajadores.

    “No les importa de dónde viene los cítricos, ni le importa a Europa, ni le importa a los comercializadores. Les da exactamente igual. La inspección del trabajo lo que ha hecho en este caso es cruzar datos. Ha pedido a las empresas las toneladas de cítricos que han entrado y el número de plantilla que tienen. Es evidente, no corresponde el número de trabajadores con el número de toneladas que entran. Un trabajador tendría que trabajar 24 horas para que entrara esa cantidad de cítricos, por lo tanto, está claramente determinado que hay una serie de toneladas que entran que la están recogiendo personas que no tienen nada que ver con la plantilla que tienen las propias empresas”, lapida Montaner.

    “El año pasado se pusieron muchísimas denuncias con nombres y apellidos a los comercios que están contratando este tipo de ETT. Como cooperativas grandes podemos nombrar a ‘García y Ballester’, que es un escándalo. ‘Greenmed’, antes ‘Martínavarro’, uno de los primeros exportadores de este país, hace años tenía mil 200 trabajadores fijos discontinuos y en este momento tiene 350 y todo lo demás lo hace a través de ETT, es la más escandalosa de todas ellas. Los comercios son conocedores de esta situación”.

    Para la responsable del Sector Agrario y Contratación de la Federación de Industria de Comisiones Obreras, “la explotación de las personas y de los trabajadores es delictivo”, por lo que se tienen que abrir caminos por los juzgados de lo penal para que paguen con la privación de libertad, con la cárcel, todos aquellos que hacen uso de las necesidades de las personas y “que están explotando de la forma tan miserable como lo están haciendo”.

    “No nos sirven las sanciones administrativas porque esto es como el tráfico de armas. Lo que da dinero se puede permitir el lujo de pagar denuncias. Siguen ganando”, y suma:

    “Tenemos un gobierno en este país de derechas. Más de derechas de lo que se visualiza y más de derechas de lo que quieren proyectar. De una forma clarísima están permitiendo que éste país esté como está. Hablamos del Partido Popular (PP). Si un tercio del partido está imputado por corrupción, pues imaginar que es lo que están haciendo con las leyes. No les preocupa en absoluto. Y lo están incumpliendo todo. Si incumplen el paso con los propios refugiados, que es una cuestión humanitaria, el resto les da exactamente lo mismo. Esto se está viviendo en todos los campos españoles. Está situación está generalizada. Si no cambiamos de gobierno, esto difícilmente va a cambiar. Tenemos un gobierno de derechas, tenemos un gobierno heredero del propio franquismo, hay nietos, sobrinos, amigos”.

    La temporada de cítricos está en marcha. En Valencia, como en otros puntos del país, la explotación laboral permitida por el Estado español está en su máximo auge. En las fotografías, como en el video que acompaña el texto, se pueden ver trabajadores cubanos, venezolanos, cameruneses y nigerianos que son víctimas de empresarios sin escrúpulos. Las cuadrillas llegan a las 6:30 de la mañana al campo después de recorrer 70 kilómetros de Valencia capital a los alrededores de Castellón. Después de 12 horas fuera de sus casas, los trabajadores ganan entre 12 y 19 euros. En los campos españoles no existen los derechos humanos ni vigilancia que evite abusos de esta naturaleza.

    EMPRESAS DENUNCIADAS

    Noawork ETT SL

    Temporis Laboris ETT

    Inserlevan ETT

    Faster Ibérica ETT

    Trebal al día ETT

    Enman Ecogestión

    Safor Treball

    Serfiel TT

    Safor Temporis ETT

    Éxito Labor ETT

    Empleo Exprés ETT

    Imán Temporig ETT

    Bonacasa Fruit ETT SL

    Agroserveis Benicarlo

    Paola Fruits

    Citromer ETT SL

    Frutas Fani SL

    Interim Aire ETT

    Human Socie Coop

    Categorías: Denuncias

  5. UGT AGRARIA

    Explotados en el “paraíso”
    Los abusos laborales contra inmigrantes ponen en el punto de mira a una de las principales huertas españolas, Murcia. Los jornaleros aseguran trabajar “como animales” por menos del salario mínimo.

    SOCIEDAD 26.08.2018 08:17 MARÍA JOSÉ CARMONA
    Se levantan a las 4 de la mañana. Conducen somnolientos durante una, dos horas. Luego viene de verdad lo duro. Doblados sobre su espalda fuerzan sus músculos para rellenar el mayor número posible de cajas, sin descanso, aunque duela. A veces sin las medidas de protección necesarias. Así pueden pasar ocho, diez y hasta doce horas. No importa si hay cuarenta grados o la lluvia les cala hasta los huesos.

    Todo para cobrar unos 30 euros la jornada. No hace falta hacer muchos cálculos, son 3 euros a la hora, la mitad de lo que exige su convenio colectivo. Una cantidad intolerable en un país europeo… salvo que seas inmigrante.

    La explotación laboral sigue existiendo hoy en el campo español. Son casos concretos, no se puede generalizar, pero existen. Nadie lo niega. Los abusos se repiten contra los que más dificultades tienen para quejarse: la mano de obra migrante, esa misma que mantuvo nuestras despensas llenas cuando los españoles decidimos abandonar el campo por la construcción. Es el miedo el que silencia los abusos, el que amortigua las protestas. Solo salen a la luz algunos de los casos, los más escandalosos.

    “Uno de los más graves ocurrió a finales del año pasado”, cuentan fuentes de la Brigada de Extranjería de la Jefatura Superior de Policía de Murcia. “La empresa fumigaba al mismo tiempo que los empleados estaban trabajando en el invernadero, prácticamente lo hacía encima de ellos. Los trabajadores se mareaban y tenían que salir fuera. Si se recuperaban les obligaban a volver a trabajar y si no, no cobraban. Dentro había incluso mujeres embarazadas”. Aquel día la policía les pilló in fraganti.
    La imagen que encontraron los agentes al entrar al invernadero fue difícil de olvidar. “Recuerdo que iban todos llenos de manchas amarillas, como de azufre, en la cara, en la ropa. Ni siquiera tenían mascarillas”. Y esto solo fue el principio. Además de obligarles a trabajar bajo sustancias tóxicas, muchos de los jornaleros no tenían contrato, su salario no alcanzaba ni siquiera el mínimo y solo se les permitía descansar durante 15 minutos al día, tiempo que debían recuperar después. El informe policial es claro, habla de “condiciones abusivas y próximas a la esclavitud”.

    Dieciocho personas fueron detenidas en esta operación llevada a cabo en los municipios murcianos de Lorca y Mazarrón, acusadas de un delito contra el derecho de los trabajadores y contra la salud publica. Son casos concretos -repetimos-, pero sangrantes

    El 60% son extranjeros
    El paisaje de la huerta murciana tiene hoy poco que ver con el de hace unos años. De las 8 o 9 mil personas que trabajaban en campaña a finales de los 70, se ha pasado a 70 mil. Como explica Ángel Soler, secretario general de CCOO en Murcia, “ya apenas hay pequeños agricultores, casi todo son grandes empresas que producen en distintas fincas de Murcia e incluso de Granada, Almería o Valencia.

    Hoy el sector agrícola y agroalimentario representa casi el 11% del PIB regional y es el suministrador de grandes superficies en toda Europa, especialmente en Reino Unido, Alemania y Francia. Solo en 2015 facturó más de 4 mil millones de euros en exportaciones.

    “Te tratan como a un animal, como un burro, con gritos e insultos para que vayas más rápido»

    Sin embargo, todos estos logros comerciales no han ido en paralelo a la conquista de derechos. “Desde la entrada de mano de obra extranjera las relaciones laborales se han degenerado. Los empresarios aprovecharon para bajar los sueldos y empeorar las condiciones. Es verdad que ha habido mejoras en los últimos años pero sigue habiendo explotación”, denuncia el líder sindical. De los 70 mil jornaleros que trabajan en el campo murciano, más del 40% son magrebíes y subsaharianos, un 20% sudamericanos y un 4% proceden de países de Europa del Este.

    Al caer la noche, un grupo de chicos ghaneses se reúne en la plaza San Francisco de Cartagena. Muchos de ellos acaban de llegar del campo, están agotados. Samuel (nombre ficticio) ha pasado todo el día en Albacete, cortando brócoli desde las siete de la mañana.

    Calcula que puede haber ganado 20 o 25 euros, como mucho 30 y eso porque hoy ha corrido mucho. “Al final sufres para nada. El otro día no podía ni levantarme por el dolor de espalda. ¿Y todo para qué?, ¿Para ganar con suerte 600 o 700 euros al mes? Cualquiera en una oficina recibe 1.500 haciendo las mismas horas y encima tiene aire acondicionado. Esto no es vida”, se queja.

    A Isaac (nombre ficticio) tampoco le gusta el campo. Lleva un año y medio recogiendo col, cebolla, brócoli, coliflor, patatas. “Te tratan como a un animal, como un burro, con gritos e insultos para que vayas más rápido. La gente está sufriendo mucho en el campo”, explica el ghanés, “no podemos ni quejarnos porque sino te ponen en la lista negra. Donde hay poder no hay ley. Total, quién va a respetar a un inmigrante”.

    “Soy persona, no esclavo laboral”
    El 25 de enero de 2015 jornaleros de toda Murcia ocuparon las calles de la ciudad para decir basta a los abusos. Según los cálculos oficiales hubo cinco mil personas, aunque otras estimaciones hablan de diez mil. No importan las cifras, fue un éxito absoluto, sobre todo porque nació de los propios trabajadores. “Soy persona, no esclavo laboral”, gritaron sus pancartas. “No al destajo”, pedían otras tantas. Es su principal reivindicación.

    Trabajo a destajo es aquel en el que el trabajador no cobra por hora, sino según el trabajo realizado. Por ejemplo, 15 céntimos por cada caja de lechugas. El sueldo depende del número de cajas que seas capaz de llenar. Tardes lo que tardes, ese es tu problema. “Al trabajar a destajo no puedes descansar ni para comer porque sino no ganas nada. No puedes perder ni un minuto”, explica Samuel, el chico de Ghana, “la gente corta el brócoli como máquinas”.

    Por todo esto, el trabajo a destajo está prohibido. El convenio agropecuario establece de forma clara que los trabajadores deben cobrar entre 6,11 y 7 euros la hora, pero algunas empresas simplemente se lo saltan. “Se está cometiendo un fraude. El trabajo a destajo está prohibido desde 1980, cuando se publicó el Estatuto de los Trabajadores. La empresa debe garantizarles el salario mínimo”, recuerda Ángel Soler, de CCOO.

    Otro problema son las cotizaciones. Mohamed revisa las nóminas varias veces, no lo entiende. “En cuatro meses sólo tengo 25 días cotizados”, cuenta sorprendido este argelino. Asegura que ha trabajado mucho más, pero no consta sobre el papel.

    Oficialmente no existen. Casos como éste llegan con frecuencia a la ong Murcia Acoge. “Gente que trabaja 8 horas y les declaran menos, que trabajan 25 días y les cotizan 10. Es habitual”, denuncia Abderrezzak Drioua, coordinador de esta ong. “Tuvimos el caso de un empresario que solo declaraba a sus trabajadores dos horas al día. Luego, el resto se lo pagaba en negro. Por culpa de este fraude hay personas que han perdido su permiso de residencia al no tener cotizado lo suficiente, que han perdido la jubilación, que han perdido ayudas”, insiste Drioua.

    La manifestación de 2015 puso por primera vez en evidencia todas estas irregularidades y ayudó a impulsar cambios. No obstante, si hubo algo realmente decisivo fue el reportaje emitido en esa misma fecha por la cadena de televisión británica Channel 4. Bajo el título “¿Cuál es el precio real de tu ensalada?” denunciaba el maltrato y explotación de los trabajadores en empresas agrícolas de Murcia. Muchas de ellas, proveedoras de supermercados ingleses. A raíz de la emisión, marcas como Tesco o Marks and Spencer exigieron responsabilidades a sus contrapartes españolas y pidieron mas transparencia bajo la amenaza de dejar de comprarles. El reportaje puso además el foco en otro de los principales responsables: Las Empresas de Trabajo Temporal.

    Trabajadores arrancan plantaciones de pepino de un invernadero. EFE
    Trabajadores arrancan plantaciones de pepino de un invernadero. EFE

    Las ETT en el punto de mira
    Uno de cada tres jornaleros del campo murciano y Valenciano está contratado por una ETT. Su peso en el sector agrícola se ha multiplicado en los últimos años. Ahora es el principal campo de batalla de los sindicatos. “Hay fincas donde el 50 o 70% de los trabajadores están por ETT, cuando esos contratos tendrían que ser fijos discontinuos”, critica Ángel Soler, “las ETT solo deberían emplearse en casos muy justificados. Nadie las controla, favorecen la inestabilidad, ni siquiera tienen representantes sindicales”. El líder de CCOO insiste, “los contratados por ETT están indefensos, en tierra de nadie”.

    Lo cierto es que la relación directa entre la Empresa de Trabajo Temporal y el empleado del campo acaba en el momento en que se firma el contrato. Después, la ETT delega todo su poder en el encargado -por lo general también suele ser de origen extranjero- y esto da lugar a abusos con demasiada frecuencia.

    “hemos visto muchos casos de abuso laboral e incluso sexual por parte de encargados»

    Como explica el coordinador de Murcia Acoge, “hemos visto muchos casos de abuso laboral e incluso sexual por parte de encargados. Se aprovechan de su posición y chantajean a los trabajadores”. Para Abderrezzak Drioua hay un problema evidente: “Deberían formar a los encargados para que sepan actuar correctamente, no tienen criterio para elegirlos”.

    Manuel Álvarez es director general de Innova, empresa que gestiona varias ETT en Murcia, entre ellas Integra Empleo, una de las mas grandes. Reconoce que sus encargados no reciben una formación específica para dirigir equipos, pero aclara “nosotros tenemos confianza plena en ellos”.

    Álvarez niega que en sus empresas haya explotación y asegura que disponen de sellos que acreditan el cumplimiento de códigos éticos. “El problema es el desconocimiento sobre la normativa. Hay diferentes convenios. Las cosas no están claras”, se defiende. El director de Innova reconoce que ha oído el “run run” sobre los casos de abusos. Eso sí, garantiza que en sus empresas no pasa. “Piratas hay en todas partes. Es una realidad del campo”.

    Desde la patronal Proexport, que agrupa a unos cincuenta empresarios agrícolas de Murcia, también aseguran conocer la explotación solo de oídas. “No se puede generalizar a todo el sector, que se diga con nombres y apellidos quién incumple y se le sancione”, pide Pedro Alfonso Garré, presidente del comité de relaciones laborales.

    La patronal pasa la pelota a los sindicatos e insiste en que son ellos y la Inspección de Trabajo los que tienen el deber de investigar y denunciar. Ambas partes están ahora en plena negociación colectiva, pero las posibilidades de acuerdo son lejanas.

    Los empresarios piden jornadas más flexibles, que puedan alargarse en los picos de trabajo. “Lo exigen los clientes, tenemos que cumplir con los pedidos, sino se irán a comprar a otro país”, incide Garré. Pero los sindicatos se oponen. Creen que esto solo dará pie a más abusos, a que los trabajadores acaben exhaustos, a que ocurran accidentes. Ya pasó este mes de abril. Cinco trabajadores marroquíes murieron en un accidente de tráfico cuando se dirigían a la finca a trabajar. Su coche volcó después de que el conductor se durmiera al volante.

    El negocio de los papeles
    Hay algo más duro que ser migrante y jornalero. Ser migrante, jornalero y no tener papeles. En teoría no existen. Contratar a una persona indocumentada es delito y puede costarle al empresario entre dos y cinco años de cárcel y multa de hasta diez mil euros por trabajador. Sin embargo, en Murcia se ha encontrado la forma: Usurpando la identidad de otro compañero que sí los tenga.

    Omar llegó desde Senegal en 2005 “buscando el paraíso”, dice sonriendo. Sin embargo, pronto se dio cuenta de cómo funcionan aquí las cosas. Al poco tiempo de pisar suelo español fue encerrado en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), del que salió 40 días después.

    A Omar le permitieron quedarse en España, pero no trabajar. Su tío le dio la solución. “Un tío mío que vivía aquí en Murcia me dijo que otro chico senegalés me dejaría sus papeles. Así yo podía trabajar y cotizaba por él. En el campo no hay muchos controles, solo te piden la fotocopia del dni y ni siquiera se fijan en si eres el mismo de la foto”.

    Así estuvo tres años hasta que consiguió su propio permiso de residencia. “¿Cómo iba a vivir si no?”, insiste. Ahora, que hace mucho que dejó el campo, todavía hay quien se le acerca para preguntarle si conoce a alguien que deje sus papeles.

    Este tráfico de documentos de identidad es bastante conocido en la zona. Incluso a veces ha sido impulsado por algunas empresas y ETT. El caso más reciente ocurrió en mayo de este año, en la localidad de Santomera. “Era el propio encargado el que animaba a personas sin documentación a buscar a alguien que se les pareciera físicamente para pedirles sus papeles”, cuentan desde la Brigada de Extranjería, “a la hora de cobrar, a esos trabajadores se les pagaba menos. Se aprovechaban de su situación de irregularidad”. Este caso concreto ocurrió en una ETT.

    Doce personas fueron detenidas, entre ellas los propios responsables de la empresa por un delito de usurpación de estado civil en grado de inductor. “El problema de estas prácticas es que la persona que consta en el contrato no es la persona que en realidad trabaja. Entonces, ¿qué pasa si ese trabajador se corta un brazo? No aparece en ningún papel, no está cubierto”, explican fuentes de la Policía Nacional.

    Según la última memoria de la Fiscalía de Murcia, durante 2014 se incoaron 37 expedientes por delitos contra el derecho de los trabajadores extranjeros, el doble que el año anterior. No obstante, la mayoría fueron archivados, bien porque los denunciantes acabaron echándose atrás o por falta de pruebas.

    La policía anima a los propios trabajadores a denunciar, a salir de esa espiral de silencio que sigue favoreciendo el abuso. Recuerdan que hay vías anónimas para hacerlo, como a través de la web policia.es. “Parte de culpa es nuestra, porque todos callamos por miedo”, reconoce Mohamed, “nosotros también tenemos que concienciarnos. Como dice el refrán, todos necesitamos comer, pero no tenemos por qué comer pan amargo”.

    Como consumidores hoy podemos saber, con solo mirar el etiquetado, si los recolectores de nuestro café en Colombia han recibido un salario justo, si el cacao recogido en Ghana está libre de explotación o si la camiseta que llegó a nuestro armario desde Bangladesh fue confeccionada durante una jornada laboral razonable.

    Sin embargo, como explican desde la organización Fairtrade, “no existe ningún sello de comercio justo para productos manufacturados en países desarrollados como España”. Quizá por que se da por hecho que aquí esas cosas no pasan, porque resulta demasiado difícil de entender que en pleno siglo XXI también exista explotación a este lado del “paraíso”.

    Este reportaje ha sido realizado dentro del programa «Periodistas de Frontera», impulsado por el Instituto Panos para el África Occidental (IPAO)

  6. Mediterráneo CCOO

    ETT TODO UN FRAUDE LABORAL

    Oleada de denuncias de jóvenes españoles por explotación laboral en Holanda
    Casi 500 jóvenes españoles denunciaron haber sido víctimas el último año de los abusos laborales de empresas de trabajo temporal que, una vez en Holanda, les hacen firmar contratos engañosos, con sueldos míseros y alojamientos inadecuados, según relataron a Efe varios afectados.

    “La primera semana firmamos un contrato pero no nos dieron trabajo. En la segunda semana, nos llamaron para trabajar, hicimos solo 20 horas y cuando fuimos a cobrar, nos ingresaron 65 euros al más joven, 90 a mi colega y 65 a mí”, explica a Efe Manuel Juan Ruiz (Ciudad Real, 25 años), quien llegó a Holanda atraído por una oferta laboral de la subsidiaria holandesa Tempo Team.

    No les dieron una nómina donde se explica su sueldo y, el gerente, les avisó de que tenían una deuda de 24 y 27 euros “no detallada” con la empresa, por lo tanto, no solo no iban a cobrar lo que les corresponde, sino que debían dinero a su empleador.

    Estos jóvenes entran en contacto con las ofertas de empleo temporal a través de los reclutadores en España o las redes sociales, donde las compañías publican unas condiciones laborales atractivas, con un salario que triplica el mínimo español, un contrato ligado al alojamiento y un horario de más de 30 horas semanales, el mínimo legal.

    “Lo peor son las conocidas como nóminas negativas: personas a las que se promete un salario mínimo y unas horas de trabajo, se les da un alojamiento y un transporte que tiene que pagar”, explica a Efe Sol Trumbo Vila, Presidente del Consejo de Residentes Españoles (CRE). “Y, como luego no trabajan las horas prometidas pero deben pagar los gastos igualmente, se ven con una deuda con su empresa, que, según los convenios, tiene derecho a despedir al trabajador”, advierte.

    Esto hace que la persona, sin trabajo, sin vivienda y sin dinero para volver a España, esté en una situación de “vulnerabilidad total y solo con acceso a redes de solidaridad porque no hay una institución española que se encargue de esos casos”, añade.

    La época de Navidad y los veranos son los picos más altos porque es cuando los centros de distribución de productos o de empaquetado de alimentos (ensaladas, pollo o comida preparada) requieren de mano de obra en masa, barata, urgente y temporal, y exigen incorporación inmediata y autofinanciación del viaje.

    El dinero que ha cobrado Manuel por una semana de trabajo no es suficiente para cubrir sus necesidades básicas, incluida la comida y el transporte.

    En Holanda, el salario medio ronda los 2.200 euros mensuales y, a modo de ejemplo, un menú básico roza los 35 euros y el transporte público es de los más caros de Europa. Además, la vivienda ronda los 400 euros por persona al mes y el seguro médico son 100 euros mensuales, según las cifras que maneja el Consulado español.

    El alojamiento de los temporeros, cuyo precio se deduce del salario prometido, está en los campings que renta la empresa y suele estar a varios kilómetros a pie del lugar de trabajo, fuera de la ciudad; en caso de Manuel, a 7 kilómetros a pie del primer supermercado donde puede comprar comida y los productos de limpieza.

    Ante la incertidumbre, fueron a quejarse al gerente, quien optó por despedir a los tres, relata Manuel, “por no trabajar bien”. Se había quedado en la calle, en una zona del este de Ámsterdam, sin su salario, sin ahorro que les permitan volver a España, ni un alojamiento donde vivir hasta encontrar una solución a su situación. “Se ha abusado de nosotros completamente y se nos ha engañado todo lo que se ha podido”, lamenta.

    En 2018, al menos 478 españoles presentaron quejas en el Consulado de España en Ámsterdam relacionadas con conflictividad laboral con las ETT.

    Jorge Ortuño Pons (Alicante, 30 años) reconoce, con un agotamiento físico y psicológico aparente, que llegó a Ámsterdam con “unas expectativas súper altas y con un contrato que había firmado en su momento en España”, pero se encontró con una situación “de mala gestión brutal”. “Las condiciones son bastante lamentables: había agujeros en el suelo sin señalizar, no nos dieron un chaleco, hemos estado moviendo vigas de una tonelada y media sin casco. Limpiamos el óxido con un producto tóxico sin guantes”, añade.

    Juan Villeda González (Tomelloso, 20 años) es de los empleados más jóvenes víctimas de las ETT en Holanda. “Nos lo vendieron muy bien cuando leímos el contrato en España pero no tiene nada que ver con lo que nos ofrecieron aquí. Ahora no tenemos ni para volvernos a España”, asegura.

    Un informe interno de la Federación de Sindicatos Holandeses, al que ha tenido acceso Efe, recoge testimonios de empleados españoles y polacos que reconocen que trabajar para las ETT es “una lotería” en la que “un trabajo extremadamente difícil y mal pagado se presenta como un éxito”, y donde hay que lidiar con “la incertidumbre y las malas condiciones de trabajo”.

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  7. CCOO

    CCOO denuncia la abusiva contratación a través de ETT en la provincia de Valencia

    El análisis muestra que su utilización es generalizada en sectores como el agrícola, pero también en la automoción.
    Un informe elaborado por CCOO de Industria del País Valenciano delata que en la provincia de Valencia se produce una abusiva contratación a través de las empresas de trabajo temporal, casi un tercio del total del contratos. El estudio, que toma como base los contratos efectuados en la provincia según el SERVEF y el SEPE, revela que se registraron 269.927 contrataciones a través de 55 ETT distintas.

    05/01/2018.
    CCOO de Industria del PV denuncia la abusiva contratación a través de ETT en la provincia de Valencia.
    CCOO de Industria del PV denuncia la abusiva contratación a través de ETT en la provincia de Valencia.

    Durante el periodo de enero a octubre de 2017 se han registrado en el SERVEF 951.515 contratos, 269.927 de ellos se adjudican a las ETT lo que supone un 28,37% sobre el total. Casi un tercio de los contratos que se formalizan en la provincia de Valencia se hace a través de una ETT, siendo el mes de enero en el que más se produce (34.310 contratos, el 35.80%), y marzo el mes en el que menos (22.493, el 24,16%), lo que denota su enorme aplicación en la campaña citrícola.

    Por empresas y sectores, se observa un mayor volumen de empresas y número de contrataciones en el sector agrícola. Más de 100 ETT suman 60.124 contrataciones, alcanzando un promedio de 10.011 personas afectadas. Aunque lejos de los registros del sector agrícola o alimentario, CCOO de industria PV denuncia en el informe que algunas empresas de otros sectores, especialmente la automoción, recurren al uso de ETT, constatando su generalización.

    CCOO de Industria destaca la especialización de muchas ETT, dedicadas a sectores concretos, con modalidades de contratación a la carta. De hecho, algunas de ellas se crean ‘al uso’, por su bajo volumen de contratación.

    El sindicato dedicará los primeros meses del año a realizar acciones vinculadas a algunos de sus sectores mas estratégicos, que culminarán en una jornadas sobre temporalidad y fórmulas de contratación fraudulentas.

    EMPRESAS DENUNCIADAS

    Noawork ETT SL

    Temporis Laboris ETT

    Inserlevan ETT

    Faster Ibérica ETT

    Trebal al día ETT

    Enman Ecogestión

    Safor Treball

    Serfiel TT

    Safor Temporis ETT

    Éxito Labor ETT

    Empleo Exprés ETT

    Imán Temporig ETT

    Bonacasa Fruit ETT SL

    Agroserveis Benicarlo

    Paola Fruits

    Citromer ETT SL

    Frutas Fani SL

    Interim Aire ETT

  8. CGT SINDICAL

    ETT: 25 años de barra libre
    Por Tomás Rodríguez, Secretario de Acción Sindical de la CGT

    Se cumplen ahora 25 años de la legalización de las empresas de trabajo temporal en España. Se cumple un cuarto de siglo desde que el gobierno dio el visto bueno a la máxima expresión de precariedad laboral de nuestros tiempos.

    Sin mejorar en nada las lacras que tiene la contratación temporal efectuada por las propias empresas, se añaden ahora las consecuencias que han de pagar las personas contratadas bajo esta modalidad por la aparición de un tercero, de un intermediario, que como es lógico también quiere su tajada y que como ya es habitual va a pagar siempre la persona contratada.

    Eladio Villanueva, Secretario de Acción Sindical de CGT por entonces, ponía el dedo en la llaga y efectuaba un diagnostico respecto de las ETT que el tiempo ha revelado como certero: “En ningún momento podemos olvidar que se trata de un negocio basado en el incremento de los niveles de explotación de la persona trabajadora para aumentar beneficios.

    Las ETT son un intermediario que facilita mano de obra barata (a pesar de la falacia de la equiparación) y de docilidad garantizada por el propio tipo de contrato”.

    Según la propia norma que legaliza este tipo de empresas, su finalidad es contratar trabajadores y trabajadoras, para cederlos temporalmente a otras empresas para hacer frente a necesidades coyunturales y que tradicionalmente ha estado prohibida y considerada como tráfico ilegal de mano de obra por el ordenamiento laboral.

    Para dedicarse a esta intermediación en el mercado de trabajo con fines lucrativos requieren de muy pocos requisitos.
    Básicamente obtener una autorización administrativa, una garantía financiera consistente en veinticinco veces el SMI vigente en el momento de solicitar la solicitud y en cómputo anual, y por último, incluir en su denominación “empresa de trabajo temporal”.

    Las ETT aparecieron en Europa asimiladas a las agencias de colocación, considerándose como una modalidad de agencia privada, lo que provocó en muchos casos su ilegalización. Desde los años 60 los ordenamientos europeos se ocuparon de distinguirlas de aquéllas, considerándolas como sujetos prestadores de servicios y alejándolas de su condición de actores del mercado de trabajo. Desde hace unos años esta tendencia se ha invertido, integrando a las ETT en las políticas de empleo.

    En la reforma laboral española de 1994 se liberaliza el mercado de trabajo, cambiando el modelo anterior de regulación de éste, que otorgaba exclusivamente la colocación al servicio público de empleo. Con esta liberalización se da entrada a la iniciativa privada, esencialmente a través de las ETT. Así en la exposición de motivos de los textos normativos de la reforma se incide en la doble naturaleza de estas empresas, como mecanismos de acceso al empleo y como instrumentos de gestión de recursos humanos.

    Actualmente hay 265 empresas de trabajo temporal que pueden operar según su autorización administrativa en todo el ámbito territorial o solo en el autonómico, según sea su autorización administrativa, que en el periodo comprendido entre enero y octubre de 2019 realizaron 3.519.608 contratos (un 9,2% más que en diciembre de 2018), siendo la industria manufacturera con casi un millón de contratos el sector productivo que más los utilizó.

    Estos contratos fueron firmados por 675.247 personas distintas, lo que supone que cada una de ellas formalizó al menos 6 contratos de trabajo en un periodo de 10 meses.
    Este dato es, por sí mismo, bastante esclarecedor de la realidad que esconden este tipo de empresas: incertidumbre total en la continuidad en el trabajo, duración de días en la mayoría de los contratos y posibilidad de fraude masivo tanto por parte de las empresas cedente como usuaria.

    Un fraude que pasa por la utilización de contratos eventuales para cubrir presuntas necesidades puntuales, cuando en realidad son necesidades permanentes dentro de las empresas; contratar de lunes a viernes para ahorrarse los días de descanso; modificación de horarios y turnos sin respetar los mínimos que se establecen en la legislación laboral; despidos por whatsapp… una realidad que la Inspección de Trabajo decidió ignorar hace mucho tiempo y que permite a las empresas actuar con total impunidad.

    La representación sindical de las personas contratas por una empresa de trabajo temporal es apenas inexistente, ya que a octubre de 2018 solo había 133 representantes sindicales para todas las personas bajo el convenio de ETT, una cantidad ridícula si la comparamos con la mayoría de los sectores productivos y que habla muy a las claras de la práctica imposibilidad que tienen estas personas para organizarse sindicalmente, para beneficio de nuevo de empresas usuaria y cedente, que ante la falta de un control sindical encuentran el terreno abonado para el fraude y la explotación.

    Mención aparte supone el apartado de protección de la salud y las elevadas cifras de siniestralidad laboral que hay en nuestro país, debido en gran medida al abuso en la contratación por medio de ETT. Temporalidad es sinónimo de siniestralidad laboral, ya que cualquier gasto adicional al salario (como los derivados de la correcta protección que deben recibir las personas contratadas por ETT) supone menores beneficios para aquellas que no producen nada (ETT) y que sólo son intermediarias. Esto propicia que utilicen distintas fórmulas (casi ninguna dentro de la legalidad) para ahorrar costes en este apartado. De hecho, hasta las cuestiones más elementales como el reconocimiento anual gratuito y voluntario que se debe ofrecer a todas las personas contratadas, se les entrega premarcado con un NO en negrita a quienes son contratados por ETT.

    Está claro que 25 años después la realidad se ha impuesto y lo que nos vendían como una solución temporal para luchar contra el paro se ha convertido en un sistema endémico y fraudulento que no hace otra cosa que perpetuar la explotación y la precariedad.
    La Gran estafa laboral del siglo XXI

  9. CGT SINDICAL

    JORNALEROS DEL CAMPO CONTRA LAS ETT

    Jornaleros del campo cobran 15 euros por ocho horas de trabajo
    Los contratados con empresas de trabajo temporal cobran la mitad
    La federación ha presentado cinco denuncias en Valencia y Castellón
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    EFE
    Valencia 11 MAR 2016 – 21:18 CET
    Los trabajadores recolectores del sector citrícola valenciano contratados a través de empresas de trabajo temporal (ETT) cobran la mitad de lo establecido en el convenio, a lo que deben restar entre 5 y 7 euros que pagan por el transporte en furgoneta al campo, según CCOO-PV.

    En algunos casos un trabajador puede cobrar, después de ocho horas de trabajo, entre 12 y 15 euros al día, un sueldo que, según la secretaria general de la Federación Agroalimentaria de CCOO-PV, Soledad Montaner, «se llama explotación».

    El sindicato ha presentado cinco denuncias -cuatro en Valencia y una en Castellón- ante la Inspección de Trabajo para que investigue las prácticas de tres ETT de ámbito regional y varias empresas usuarias citrícolas (cooperativas y comercio privados), según ha informado a Efe.

    En esas denuncias se recogen datos relativos a que los trabajadores cobran entre un 40% y un 50% menos de lo establecido en el convenio y la empresa no cotiza por ellos a la Seguridad Social todos los días que van a trabajar.

    «Dos tipos de fraude:

    uno de salarios y

    otro de cotización a

    la Seguridad Social»

    Para Montaner, esas irregularidades son «dos tipos de fraude: uno de salarios y otro de cotización a la Seguridad Social».

    El convenio del sector recoge dos tablas salariales según el trabajo por horas y a destajo, y es en este último tipo donde el precio por kilo que pagan las empresas se rebaja al 50 % en el caso de los trabajadores contratados por ETT.

    En el caso de clemenules o marisol, el precio por caja recogido en el convenio es de 2,04 euros por 19 kilos, mientras que una de las denuncias cifra el salario que paga una empresa citrícola en 1,42 euros.

    Otra de las irregularidades denunciadas a la Inspección de Trabajo es el sueldo de 0,72 euros por el cajón de navelina que paga una empresa, frente a los 1,17 euros que establece el convenio.

    «Si les dan un campo en malas condiciones y cogen a un mafioso que les cobra entre 5 y 7 euros diarios por llevarlos al campo, en una jornada que deberían haber cobrado 34,63 euros, se llevan 26 euros menos los cinco euros del transporte», ha explicado Montaner.

    En las cinco denuncias presentadas por el sindicato, están representadas una veintena de trabajadores, y Montaner espera que al final de la campaña se puedan presentar a la Inspección unas 20 denuncias.

    «Ansia de ganar dinero»
    Montaner ha criticado «el ansia de ganar dinero» por parte de los empresarios, a lo que se añade «el miedo» de los trabajadores a denunciar, que les lleva a acudir al sindicato a relatar su situación pero no se atreven a «seguir adelante».

    Las denuncias recogen los nombres y apellidos de trabajadores españoles y extranjeros, sobre todo colombianos, bolivianos, ecuatorianos y procedentes de países del este de Europa, así como tres ETT y empresas citrícolas.

    Según el sindicato, hay empresas emblemáticas en la Comunitat Valenciana que cumplen el convenio a rajatabla en los almacenes de manipulado y sin embargo pagan la mitad a los trabajadores de ETT, «dejando en su casa a la gente de plantilla que son fijos discontinuos».

    Los trabajadores,

    extranjeros, cobran entre

    el 40% y el 50% menos

    La secretaria general de la Federación Agroalimentaria de CCOO-PV ha indicado que esta situación debe conocerse y para ello no descarta convocar una concentración ante la Dirección General de Trabajo de la Generalitat.

    El objetivo es que la Administración «se implique» en la «expulsión» del mercado laboral de las ETT «que masacran a los trabajadores».

    En 2014 la Inspección de Trabajo sancionó a más de 40 empresas usuarias y más de 30 ETT, según datos de CCOO.

    El sector citrícola valenciano cuenta con unos 100.000 trabajadores inscritos en el Régimen Especial Agrario, un número que podría elevarse hasta 150.000 si se considera a trabajadores sin papeles, que no están dados de alta en la Seguridad Social, que proceden de expedientes de regulación de empleo y de despidos, que cobran desempleo o aquellos que no perciben ningún tipo de prestación.

  10. Valtierra

    El Consell sanciona con 150.000 euros a una ETT por cesión ilegal de 1.210 trabajadores
    La empresa de trabajo temporal también está acusada de impago del salario debido

    EFE
    Valencia
    Martes, 28 Mayo de 2019, 14:43

    El Pleno del Consell ha aprobado sancionar a una empresa de trabajo temporal (ETT) con 150.000 euros por las infracciones de cesión ilegal de trabajadores a una empresa citrícola e impago del salario debido, según ha informado en rueda de prensa la vicepresidenta, Mónica Oltra.

  11. Me encanta mi pueblo

    Todo lo que haces es para joder al prójimo Margallo, al final llega el Karma, eres mala persona y no haces nada más que joder a todo el que no baila a tu compás, tiempo al tiempo Esbrí…

  12. Paquito

    Joven haztelo ver, por donde vas dejas huella.. Y no por buena persona.. tienes demasiados frentes abiertos, tu prepotencia y arrogancia te llevan a lo que eres…. Un tonto muy tonto…

  13. Vicente Cosin

    ¡¡ Tonto!!, y sin entrenar, si entrenase sería el más Tonto.., este joven es engreído, chulesco, prepotente, y ante todo lo que más le gusta » Ser la reina de las fiestas», con su notoriedad da la nota pero de verdad….Menudo elemento…

  14. CGT SINDICAL

    LOS ABUSOS DE LAS ETT AGRICOLAS

    Las ETT dejan a los autóctonos sin trabajo en el campo
    Comercio y cooperativas han encontrado una vía muy cómoda para realizar las contrataciones de temporeros en el campo. Las Empresas de Trabajo Temporal (ETT) tramitan absolutamente todos los papeles y se encargan del pago a los empleados. Eso sí, para éstos hay algunos inconvenientes.

    Los extranjeros plantean menos problemas, no se quejan por los bajos sueldos ni tampoco si se les avisa con poco tiempo de que no hay trabajo Los extranjeros plantean menos problemas, no se quejan por los bajos sueldos ni tampoco si se les avisa con poco tiempo de que no hay trabajo

    Tiempo de lectura 4 min.
    25 de Junio de 2019

    Conflictos laborales Ministerio de Empleo Reforma laboral Salarios
    Valencia- Según aseguraron ayer desde La Unió de Llauradors, con este sistema los trabajadores cobran mucho menos y, por ello, se recurre a mano de obra inmigrante, lo cual deja fuera a los temporeros locales que habitualmente faenaban en el campo. Los extranjeros plantean menos problemas de cara al escaso salario y también a un posible paro repentino en la actividad laboral.

    Puertas cerradas
    Aunque durante la época de «vacas gordas» fueron muchos los que abandonaron el campo para dedicarse a otros sectores más rentables, en estos momentos son también muchos los que quieren volver a su tarea en la agricultura, pero ven las puertas cerradas debido a este nuevo método.

    Una gran cantidad de comercios y cooperativas -aunque éstas menos- lo están usando durante la actual campaña. Técnicos del departamento de contratación de La Unió calculan que cerca del 70 por ciento de los empresarios podrían estar empleando a través de estas empresas.

    Para el comerciante todo son ventajas. Paga el mismo precio y se desentiende de los problemas burocráticos y administrativos. El problema es que, evidentemente, la ETT se queda con un porcentaje de lo que paga el empresario, con lo cual, al trabajador le llega mucho menos dinero.

    Este nuevo sistema, según explicaron ayer desde La Unió, está muy extendido por toda la Comunitat Valenciana, aunque en algunas zonas como La Safor es ya una costumbre habitual.

    El problema se está tratando en la mesa de negociación del convenio laboral del campo. Allí, los empresarios se defienden aludiendo a que el uso de las ETT es totalmente legal, algo que evidentemente es cierto. Por su parte, los sindicatos denuncian la injusticia que representa que los trabajadores cobren prácticamente la mitad de lo que deberían.

    El asunto ha llegado al límite de que los sindicatos UGT y CC.OO anunciaron el pasado martes que realizarán una huelga indefinida a partir del próximo día 28 de noviembre. Este conflicto será tratado hoy en la mesa de negociación del convenio, donde los sindicatos pondrán sobre la mesa sus reivindicaciones -la congelación de los salarios y la contratación a través de ETT- e intentarán negociar con los empresarios.

    Ejemplo
    1/ pueblo «tipo»
    La cantidad de dinero que deja de entrar en los bolsillos de los trabajadores debido al uso de las ETT, no es nada desdeñable. Tanto que puede acabar afectando a la economía de todo un pueblo. Cogiendo como ejemplo un municipio agrícola «tipo» de la Comunitat, con cerca de 8.000 habitantes, y en el que en el campo trabajan unas 300 personas, la cantidad que recaudaría una ETT en tres meses de campaña, sería de unos 88.000 euros, el 36 por ciento de la facturación normal. Además, fuentes agrícolas aseguraron que a los trabajadores se les contabiliza menos naranja de la que han recogido. La Unió denomina a las ETT «las organizaciones de esclavos del s. XXI».

  15. luis

    Yo trabaje en Valencia para bonacasa y realmente no me he sentido más humillado y despreciado en mi vida, (Si te interesa bien y si no ya sabes), palabras textuales del chulo de su dueño, que después de estar un mes y algo trabajando en la recogida de naranja sólo me habían cotizado 14 días, y para colmo nos quitaban un 30% diario, la necesidad me obligaba a trabajar pero eso es peor que la esclavitud… Y seguirá más.. Pero que contar que no sepáis… Ninguna sorpresa,.. todo lo que se cuente es poco… Son ya muchos así y se unen para usar la misma metologia… Aunque algunos no te cuento…… Gracias, espero que sirva para que el próximo no pase por lo mismo….

    1. Emiliano

      Yo pase por lo mismo, la voz se corre y es una Ett sin escrúpulos, solo miran lucrarse como consecuencia de nuestro trabajo y explotar a mí y a mis compañeros.. Espero que se vayan tomando medidas, falta hace en un sector con falta de personal a la hora de inspeccionar, yo concretamente los denuncie… Suerte a todos para las próximas recogidas..

  16. CCOO

    CCOO DE LA COMUNIDAD VALENCIANA ANIMA A LOS RECOLECTORES A DENUNCIAR A LAS ETT QUE COMETEN FRAUDES

    Los trabajadores del campo contratados por ETT cobran la mitad de lo establecido en el convenio, según CCOO
    A eso, según el sindicato, deben restar entre 5 y 7 euros que pagan por el transporte en furgoneta al campo

    EUROPA PRESS
    Valencia
    Domingo, 11 marzo 2019 12:03

    Los trabajadores recolectores del sector citrícola valenciano contratados a través de empresas de trabajo temporal (ETT) cobran la mitad de lo establecido en el convenio, a lo que deben restar entre 5 y 7 euros que pagan por el transporte en furgoneta al campo, según CCOO-PV.

    En algunos casos un trabajador puede cobrar, después de ocho horas de trabajo, entre 12 y 15 euros al día, un sueldo que, según la secretaria general de la Federación Agroalimentaria de CCOO-PV, Soledad Montaner, «se llama explotación».

    El sindicato ha presentado cinco denuncias -cuatro en Valencia y una en Castellón – ante la Inspección de Trabajo para que investigue las prácticas de tres ETT de ámbito regional y varias empresas usuarias citrícolas (cooperativas y comercio privados), según ha informado a Efe.

    En esas denuncias se recogen datos relativos a que los trabajadores cobran entre un 40 y un 50 % menos de lo establecido en el convenio y la empresa no cotiza por ellos a la Seguridad Social todos los días que van a trabajar.

    Para Montaner, esas irregularidades son «dos tipos de fraude: uno de salarios y otro de cotización a la Seguridad Social».

    El convenio del sector recoge dos tablas salariales según el trabajo por horas y a destajo, y es en este último tipo donde el precio por kilo que pagan las empresas se rebaja al 50 % en el caso de los trabajadores contratados por ETT.

    En el caso de clemenules o marisol, el precio por caja recogido en el convenio es de 2,04 euros por 19 kilos, mientras que una de las denuncias cifra el salario que paga una empresa citrícola en 1,42 euros.

    Otra de las irregularidades denunciadas a la Inspección de Trabajo es el sueldo de 0,72 euros por el cajón de navelina que paga una empresa, frente a los 1,17 euros que establece el convenio.

    «Si les dan un campo en malas condiciones y cogen a un mafioso que les cobra entre 5 y 7 euros diarios por llevarlos al campo, en una jornada que deberían haber cobrado 34,63 euros, se llevan 26 euros menos los cinco euros del transporte», ha explicado Montaner.

    En las cinco denuncias presentadas por el sindicato, están representadas una veintena de trabajadores, y Montaner espera que al final de la campaña se puedan presentar a la Inspección unas 20 denuncias.

    Montaner ha criticado «el ansia de ganar dinero» por parte de los empresarios, a lo que se añade «el miedo» de los trabajadores a denunciar, que les lleva a acudir al sindicato a relatar su situación pero no se atreven a «seguir adelante».

    Las denuncias recogen los nombres y apellidos de trabajadores españoles y extranjeros, sobre todo colombianos, bolivianos, ecuatorianos y procedentes de países del este de Europa, así como tres ETT y empresas citrícolas.

    Según el sindicato, hay empresas emblemáticas en la Comunitat Valenciana que cumplen el convenio a rajatabla en los almacenes de manipulado y sin embargo pagan la mitad a los trabajadores de ETT, «dejando en su casa a la gente de plantilla que son fijos discontinuos».

    La secretaria general de la Federación Agroalimentaria de CCOO-PV ha indicado que esta situación debe conocerse y para ello no descarta convocar una concentración ante la Dirección General de Trabajo de la Generalitat.

    El objetivo es que la Administración «se implique» en la «expulsión» del mercado laboral de las ETT «que masacran a los trabajadores».

    En 2017 la Inspección de Trabajo sancionó a más de 40 empresas usuarias y más de 30 ETT, según datos de CCOO.

    El sector citrícola valenciano cuenta con unos 100.000 trabajadores inscritos en el Régimen Especial Agrario, un número que podría elevarse hasta 150.000 si se considera a trabajadores sin papeles, que no están dados de alta en la Seguridad Social.

    Las Provincias
    © Federico Domenech S.A., Valencia.
    Domicilio social en la calle Gremis nº 1 (46014) Valencia.

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